Con motivo de su aniversario, en 2021, Moritz Grossmann actualizó una técnica de grabado muy particular y bastante olvidada: el tremblage.
El resultado de este reloj es exquisito: una obra de arte única con un grano fino y uniforme que suaviza el efecto de la luz incidente y confiere un maravilloso aspecto mate a la superficie de la esfera.