La completa esqueletización de este reloj obligó a Czapek a hacer múltiples variaciones. Se cambió el escape de lado, se trasladó la aguja de los segundos a un pequeño de segundero a las 4, se decoró por ambas caras la masa oscilante. Todo, para dar la ilusión de un reloj transparente por completo.
Los azules parecen ligeramente distintos en cada uno de los nuevos relojes; no obstante, esto no es más que el efecto creado por las distintas maneras en que absorben y reflejan la luz los materiales subyacentes y las texturas de la superficie. Cumpliendo con los códigos estéticos de Antarctique al pie de la letra, estas esferas azules dotan al metal de una profundidad nunca vista.